(primera parte)
Finalmente, un nuevo trÃo con José!!
Después de un largo periodo sin haber tenido ninguna aventura, se llegó el dÃa del amor y la amistad y mi mujer tuvo un desayuno con sus amigas en el restaurante donde labora José. Supongo que, durante la visita, se le activaron las hormonas y él fue lo suficiente seductor e insistente para que ella aceptara que nos viéramos nuevamente. Llegando a casa me confirmó que lo habÃa invitado a comer aquà en casa para el martes de carnaval... eso nos tuvo calientes y con mucha actividad el fin de semana, disfrutándonos cada rincón del cuerpo, solamente no lo hicimos anal, pues ella seguÃa sin querer hacerlo asÃ.
Ya el martes se le veÃa nerviosa, pero también ansiosa por que se llegara el momento. No me aseguraba que fuéramos a hacer nada, pero si se preocupó más por su apariencia que por la comida que le ofrecerÃamos. Ya con todo casi listo, nos metimos a bañar sin dejar de acariciarnos y besarnos en todo momento. MetÃa mis dedos en su vagina y la sentÃa escurriendo y muy sensible a cada toque. Le ayude a escoger su ropa interior buscando en lo más sexy de su armario, las mismas zapatillas de tacón que uso la última vez que visitamos a nuestro amigo y que le permiten lucir sus bellos pies (y no se las quitó en toda la tarde) y un vestido ligero, que por cierto, nunca se puso. Una hora antes de la cita, salà a comprar lo último que faltaba.
Pero sucede que nuestro amigo fue muy impuntual y llegó casi media hora antes de tiempo. Ella salió a abrir pensando que era yo el que tocaba la puerta y se llevó una sorpresa al ver a José, que también se vio gratamente sorprendido al ver a Mary en ropa interior... yo creo que ella no se molestó con él, pues de inmediato lo recibió con un beso, que el correspondió con una docena más de besos y caricias cachondas. Cuando yo regresé 10 minutos después, también me llevé una sorpresa al encontrarlo en calzoncillos y encima de mi mujer, en el sofá de la sala. Se besaban y él ya le habÃa bajado uno de los tirantes del sujetador apretando fuerte con su mano uno de sus senos mientras ella gemÃa deliciosamente con los ojos cerrados, simplemente dejándose querer.
"Por mà no se detengan" Les dije mientras llevaba las cosas a la mesa del comedor y pues, quitándome la ropa para estar al parejo de ellos, me arrimé a su lado. José me recibió metiéndose mi pene en la boca, y luego ella se lo tragó completo mientras José se levantaba para quitarse los calzoncillos. Entonces mi esposa se sentó y nos paramos frente a ella con los miembros en ristre, para que tomara uno con cada mano y los empezara a masturbar mientras se alternaba con su boca para brindarnos las caricias más sabrosas que se puedan imaginar.
Pero nuestro amigo ya estaba muy urgido... la levantó de los hombros para terminar de desnudarla sin dejar de besarla y metiendo diestramente su mano entre sus piernas, de esa manera comprobó que ella estaba choreando de ganas, por lo que la puso de rodillas en el sofá, únicamente con las zapatillas puestas, con el pecho recargado en el descansabrazo y trepándose también por detrás de ella, la empezó a penetrar.
De ahà en adelante, ella fue un mar de pujidos que se acrecentaban cada que él se la clavaba hasta el fondo. Yo me pare frente a su cara y la tomé de la cabeza para meterle mi verga en la boca y ella la chupaba atrás y adelante al ritmo de las embestidas de José, que la tenÃa bien agarrada de las caderas y a veces trataba de agarrarle las tetas que también bailaban al ritmo de la cogida tan sorprendente que le estaban pegando. De repente, el movimiento fue más intenso... se notaba que a cada empujón iba más profundo y más rápido, y cada vez ella gemÃa y gritaba más, sin importar que de la calle nos pudieran escuchar, hasta que, en medio de alaridos de placer, se dejó llegar su orgasmo. José no se detuvo, pues con pocos arrimones más, también le dejo ir toda su descarga, bombeando abundantes chorros de esperma en su interior. Ella me soltó, pero se quedó ahÃ. José fue saliendo y luego le puso la verga frente a la cara y ella ni tarda ni perezosa se la tragó completa... todavÃa brotaban chorros de semen con las caricias de esa lengua, mientras yo me fui atrás de ella y metà mi cara entre sus nalgas para dar un par de lengüetazos y un ardiente beso a sus labios vaginales, para comprobar que le habÃan llenado la copa hasta el borde. Después me hinqué detrás de ella y se la fui metiendo en esa vagina que palpitaba apresuradamente...Sentà el lÃquido espeso y caliente que lubricaba mi verga mientras me iba abriendo paso... creo que nada puede ser más rico que esa sensación. Quise darle igual de duro, pero no pude provocarle lo mismo que la larga vara de nuestro amigo, y con lo delicioso que era estar ahÃ, pronto me empecé a correr dentro de ella.
Ya que dejó limpiecita la verga de José, se acostó boca arriba en el sofá y nuestro amigo se acomodó con su cara entre sus piernas... Sin duda todo un experto en el fellatio, en tres minutos ya le estaba provocando su segunda venida y sus chorros le escurrÃan abundantemente en la boca de José, junto con la blanca leche con la que la habÃamos inundado.
Asà empezamos... no parecÃa tanto tiempo, pero nos llevó casi una hora hasta quedar sentados, desnudos, besándonos y acariciándonos entre los tres.
Espero saber en sus comentarios si están interesados en la segunda parte...
2 comments
Muy excitante relato, con ganaa de estar también adentro de ella y descargar chorros en su interiir. Muy rica la descripción dd como lo gozaron. Saludos
Quisiera poder hacer una mejor descripción... es tan rico, que a veces siento que me quedo corto con lo que escribo...
Demasiado rico mmmmm
Los pies mas sexis!! Me encanta arrimarme a besarlos mientras los tiene bien en alto en los hombros de su amante 😈