(segunda parte)
Ahora José pidió mi lugar frente a ella para besarla y acariciarla. Se agachó a mamar sus tetas mientras Martín aumentaba el ritmo de sus embestidas y entre los dos la hacían gemir de una forma diferente, voluptuosa y cada vez es más escandalosa. Era evidente que ya le hacía falta algo así de intenso. De pronto la giraron en medio de ellos y entonces era Martín quien besaba a mi mujer, pero levantó una de sus piernas para de ese modo penetrarla mientras José le ayudaba a sostenerla, pero solo por un momento, pues en seguida, ella rodeó con sus dos piernas la cintura de Martín y él la sostenía con fuerza, sin dejar de menearse adentro de ella hasta provocarle su primer orgasmo.
Se dejaron caer sobre la cama con el pene de Martín todavía bien clavado… Le subió las piernas a los hombros y fue cuestión de minutos para que Martín eyaculara en el interior de su vagina. Se desplomó sobre ella y se la comió a besos mientras ella se meneaba debajo de él, sintiendo todavía la firmeza de su pene y las palpitaciones que aún bombeaban semen dentro de ella. Yo me acosté a un lado de ellos, enajenado con la visión de sus bocas devorándose y sus lenguas restregándose con pasión.
Por supuesto que cuando nuestro amigo la desmontó, me fui directo a lamer su clítoris y su vagina mientras Martín le metió la verga en la boquita, y mi Mary no la soltó hasta dejarla limpiecita. José seguía ocupado en chupar sus pezones, que ya estaban duros y enormes y ante tal tratamiento, ella se volvió a venir.
Nos quedamos un rato en la cama platicando con José mientras que Martín se puso a llenar el jacuzzi... tan amplio que cupimos los cuatro estratégicamente colocados, de forma que de a poco nos fuimos turnando a mi esposa para besarla y acariciarla, de uno por uno y a veces entre dos... o entre los tres. Sintió nuestros dedos hurgando en sus entrañas, apretando sus nalgas y sus bubis... Ella se reía feliz despejando mis miedos de que algo le molestara. Platicábamos un poco de todo, pero un mucho de sexo. Cuando Martin y yo salimos de la bañera, el nivel del agua descendió y José se paró frente a ella, tomo su cabeza con ambas manos y la "obligó" a mamarlo. Después le preguntó que si le gustaba la lluvia dorada y ella respondió que no sabía lo que eso era, entonces le indicó que se quedara ahí mientras se alejó un paso de ella, apuntó directo su pene y se puso a orinar en su pecho descaradamente. Ella primero se sorprendió, pero lo empezó a gozar. Cuando José terminó, ella volteó a ver a Martín, que se arrimó también a orinar encima de ella, con buena puntería en uno de sus pezones y ella empezó a gemir y contra todo lo que hubiera imaginado, se arrimó para mamar ese medio flácido pene que aún denotaba el olor a orines.
Salió del agua para lavarse en la ducha y regresó a plantarse en medio de nosotros, todos desnudos y con las vergas bien duras. Se paró frente a José que volvió a mamar sus sabrosas bubis mientras lo iba montando. Ella sola se clavó su pene y empezó a cabalgarlo mientras se besaban.
Un momento después, se levantó y de la mano se llevó a José y a Martin a la cama...yo me senté a un lado para poder contemplar toda la acción en primera fila. Martín se acostó y ella se la mamó hasta estar bien segura de que ya estaba al 100 y luego, se montó lentamente sobre ella hasta sentirla completamente insertada. Le hizo una seña a José que de inmediato se paró en la cama a un lado de ella para recibir su fellatio, y luego le dijo que lo quería sentir en su culo. Yo rápidamente tomé el lubricante y froté la verga de nuestro amigo, y luego lo ayudé para que entrara fácilmente, abriendo con mis manos las ricas nalgas de mi amada esposa.
Esta vez, eran dos machos cogiendose a mi mujer y fue un gran placer para mí, dos machos cogiéndosela sin recato y ella gozando , solo me miraba de reojo y luego se volvía a concentrar en su placer, besando a Martín y levantándo la cola para que esos dos miembros la taladraran si piedad, y yo casi me derramo al escuchar los pujidos y los gemidos de ese trio... La oí rechinar los dientes, pedir a sus amantes que no pararan, que le dieran duro, y luego gritaba y aullaba de placer mientras se escurría. Ahora ella se orinaba de gusto en ese par de vergas. Le pellizqué las tetillas a José para hacerlo terminar y tuve éxito, le inundó el culo de leche que luego escurría por en medio de sus nalgas y hasta los testículos de Martin. Ya, flácido, ese pene dejó libre su ano y metí mi cara justo ahí, luego limpiaba ese semen directo de los huevos de Martín, que de inmediato también eyaculó... salía una cascada de semen de esa vagina, y también la fui bebiendo.
Ya cuando ella se giró y se tendió de espaldas en la cama, la besé tiernamente con mi boca aun llena de ese blanco néctar y ella me la comía con fruición. Mi pene se deslizó entre sus labios vaginales con mucha facilidad, sentía el calor y la humedad con mi verga, sentía celos y excitación al tope y pronto yo también estaba eyaculando en sus entrañas.
A continuación, quedamos los dos acostados boca arriba...José se acomodó de inmediato a limpiar mi pene con su boca y Martin metió su cara entre las piernas de mi mujer con maestría...ella y yo nos besábamos y la sentí venirse de nuevo gracias a la diestra lengua de aquel “joven”, que sin remilgos disfrutaba de ese suculento postre bañado de crema.
Tomamos entonces un descanso, pero nos la íbamos pasando de uno por uno para besarla y abrazarla. Llevábamos cinco horas de encerrona en ese lugar y todos parecíamos tan ganosos como al llegar. Le pregunté si todo estaba bien, y para mi asombro, me dijo "¡Quiero más!"
2 comments
Demasiado rico mmmm
Siiii! Delicioso!
Muy excitante tu historia con una excelente descripcion de todo lo que hicieron. La fotografia es de ese dia, se ve muy grande el jacuzzi
Si, muy cómodo para poder hacer de todo ?